
Los nuevos espacios de interacción como las redes sociales no solo pueden convertirse en fuentes de información para las empresas sino para todo aquel que haga política. En un artículo publicado por el sitio www.eleconomista.com se explica entre otras cosas la necesidad de estar empapado en el tema del uso de las mismas y menciona cinco puntos que deben tenerse en cuenta a la hora de utilizar por ejemplo TWITTER.
1. Redondear la marca del candidato. El contacto físico con un candidato es una anomalía para un ciudadano común. Twitter permite un contacto directo alternativo. En sus mensajes, en su tono, en su posicionamiento, el político puede ensamblar una imagen coherente de su candidatura y su personalidad. Una marca que puede además trasladarse a su campaña de a pie. En esto, la campaña presidencia de Obama es guía obligada: de ahí nacieron slogans, imágenes y datos que a la postre fueron clave en la definición de su personaje mediático.
2. Atraer atención sobre temas. Los medios tradicionales recuperan usualmente elementos igualmente tradicionales de una campaña. Twitter es una herramienta ideal para posicionar temas descuidados en los que un candidato cree tener una ventaja comparativa y mover la contienda hacia allí. En otras palabras, fijar la agenda. ¿La razón? Si algo hace ruido en Twitter, muy probablemente será recuperado por los medios tradicionales.

3. Entrenamiento y debate. ¿Te quieres preparar para lo peor? Marco Enríquez-Ominami candidato chileno comentó que los debates más complejos y útiles los tuvo en Twitter. Al interactuar en directo con usuarios de la red, Ominami se expuso a todos los escenarios de discusión y ataque posibles. Es así, como colectivo, Twitter es implacable e hiperinformado.
4. Movilizar a esos pocos intensos. La crítica más frecuente contra Internet como herramienta de movilización es el número reducido de usuarios. Es cierto, en México hay apenas unos 150 mil tuiteros. Ellos no harán la diferencia aritmética en una elección. Pero ojo, lo que les falta en peso demográfico les sobra en sofisticación política, voz, y acceso a información. Si como candidato logras hacerte del apoyo de algunos de estos usuarios, tienes de facto a emisarios activos de tu campaña, que bien pueden funcionar como potentes bocinas en la red, pero que también pueden trasladarse a las calles. Twitter no es una alternativa a la movilización, es su ideal complemento.
5. Adquirir y generar información. Twitter es un mercado voraz y plural de opiniones y consumidores de información. No hay una pregunta que quede sin responder, ni una respuesta que quede sin leer. Así, un candidato tiene un aproximado útil sobre temas locales en agenda que puede resultar clave como guía mínima de navegación, al tiempo que puede informar sistemáticamente sobre actividades de campaña, posicionamientos de política pública y, de manera relevante, sobre atributos enteramente personales.
Teniendo en cuenta todos estos puntos,para asesorar como comunicadores a un político debemos aprender a explotar al máximo las herramientas que ofrece la web y como ciudadanos también.Utilizarlo para reclamar o exponer nuestras necesidades.Se sabe que todavía es un medio al que no todos tienen acceso, pero en otros períodos con menos dispositivos se ha logrado legitimar discursos carentes de lógica sin contar con grandes recursos.La red es un excelente recurso para informarnos y analizar la realidad que nos quieren vender.
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